domingo, 6 de septiembre de 2009

Espero curarme de ti


Espero curarme de ti en unos días.
Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante.
En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado.
Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.
by: Jaime Sabines

viernes, 4 de septiembre de 2009

Me gusta! No me gustA!





Me gusta desarrollar mi conciencia,
para comprender por qué estoy vivo, qué es mi cuerpo
y qué debo hacer para cooperar con los designios del universo.
No me gusta la gente que acumula datos inútiles
y se crea conductas inútiles postizas,
plagiadas de personalidades importantes.
Me gusta respetar a los otros,
no por las desviaciones narcisistas de su personalidad,
sino por su desarrollo interno.


No me gusta la gente cuya mente no sabe descansar en silencio,
cuyo corazón critica a los otros sin cesar,
cuyo sexo vive insatisfecho, cuyo cuerpo se intoxica,
sin saber agradecer estar vivo,
cada segundo de vida es un regalo sublime.
Me gusta envejecer. Porque el tiempo disuelve
lo superfluo y conserva lo esencial.


No me gusta la gente que por amarras infantiles
a mentiras las convierten en supersticiones.
No me gusta que haya un papa, que predica
sin compartir su alma con una papisa.
No me gusta que la religión esté en manos de hombres
que desprecian a las mujeres.
Me gusta colaborar y no competir.
Me gusta descubrir en cada ser esa joya eterna
que podríamos llamar dios interior.
No me gusta el arte que diviniza el ombligo de quien lo practica.
Me gusta el arte que sirve para sanar.
No me gustan los tontos graves.


Me gusta todo aquello que provoca la risa.
Me gusta enfrentar voluntariamente mi sufrimiento
con el objeto de expandir mi conciencia.



by: Alejandro Jodoroswky.